




El desafío que Vincenzo Lancia decide lanzarse a sí mismo en 1906, convencido de poder ofrecer a la naciente industria automovilística italiana un patrimonio de ideas y de realizaciones llenas de nuevos objetivos, está aún vigente.
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Otros hombres lo han continuado y trabajan todos los días con la misma pasión. En aproximadamente cien años todo cambió: la sociedad, el modo de vivir, las posibilidades técnicas, los materiales. El coche se transformó en un producto para todos, componente esencial de la calidad de vida cotidiana. Los problemas son hoy de seguridad, ecología, reciclaje, movilidad, interacción entre el vehículo y el medio ambiente. Pero una cosa se mantiene sin cambios: el compromiso de los hombres de Lancia por dar una respuesta concreta a ésta y a todas las otras exigencias ligadas al automóvil, construyendo coches de calidad bonitos, ricos en técnica sofisticada y dotados, cada vez en mayor medida, de algo más en el estilo, en la tecnología y en la elegancia que marcan la diferencia. O, si se prefiere, que hace que un vehículo Lancia no sea un vehículo más. |
Fiel a su misión, atento a las nuevas exigencias. "Granturismo": una palabra que significa el placer de viajar al volante de un coche potente, confortable, elegante, refinado, nunca excesivo.Como un Lancia. Un estilo que no busca llamar la atención, sino que privilegia la discreción.
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Una mecánica estudiada para ofrecer prestaciones dirigidas a la seguridad y al placer de la conducción. Ideas que no siguen las modas, sino que se anticipan a ella, proponiendo soluciones inéditas, a veces contra corriente, capaces de definir los gustos del consumidor y las exigencias de la evolución técnica. Alrededor de cien años después, Lancia permanece aún fiel a su misión. Con una especial atención hacia la personalización del vehículo, que están transformando el consumo de masa en consumo "personalizado de masa". Lancia ha sabido mantener hasta hoy su propia identidad: innovar sin olvidar las raíces |
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